Las empresas enfrentan el reto de atraer a nuevas generaciones de profesionales acostumbradas al mundo digital y la inmediatez.

Aplicaciones como Tinder, que reflejan la interacción natural de los jóvenes, han llevado a la «tinderización» de las relaciones laborales.

Las nuevas generaciones cuestionan el modelo tradicional de empleo indefinido, valorando más la flexibilidad, el salario emocional, la conciliación y la responsabilidad social.

Las herramientas digitales permiten que los candidatos accedan a una gran cantidad de información laboral en minutos, evaluando y aceptando ofertas de empleo filtradas por inteligencia artificial.

La toma de decisiones laborales ahora es más ágil y precisa, y la globalización del empleo promueve una movilidad laboral rápida.

Los empleadores deben adaptarse a esta nueva realidad, conociendo las herramientas disponibles y diseñando ofertas atractivas a medio y largo plazo.

Es, por tanto, crucial el idear fórmulas retributivas adaptadas, mecanismos de flexibilidad y protección contra la alta rotación, y valorar la especialización.

Las empresas pueden considerar cláusulas de no competencia, incentivos de exclusividad y sistemas flexibles de jornada.

El mercado laboral actual se asemeja a dos tablones de anuncios: ofertas y demandantes.

Antes, los demandantes se adaptaban a las ofertas, pero esto debe cambiar.

Las relaciones laborales deben ser más personales, similar a cómo funcionan las apps de citas y es vital ofrecer información detallada sobre ofertas laborales, beneficios y requisitos, ya que esto puede beneficiar a buscadores de empleo, educadores y gobiernos al planificar necesidades laborales futuras.

Autor: J.Avellaneda Sección “Economía en la Onda” Onda Cero Ibiza-Formentera

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